La llegada del invierno supone para los hogares estadounidenses un duro golpe para los bolsillos por los aumentos de las tarifas eléctricas. Entre la calefacción y la complicada situación actual, los servicios alcanzan precios bastante elevados, lo que genera gran incertidumbre económica para la población. No obstante, las tarifas estacionales permitieron alivianar esa carga para lugares como Massachusetts, trayendo ahorros de hasta US$37 millones.
¿Cómo funcionan las tarifas estacionales?
Las tarifas estacionales llegaron para cambiar por completo la lógica de funcionamiento de las tarifas eléctricas tradicionales, las cuales perjudican de sobremanera a los propietarios de bombas de calor. Con esta medición del servicio, los hogares que instalen dicho sistema de climatización deben pagar de más, tanto por su construcción como por el mantenimiento de la red eléctrica. Asimismo, a mayor consumo eléctrico, más gastos en servicio.
Y si bien esta lógica a primera vista resulta correcta, las autoridades destacan que hay una falla: el sistema eléctrico en invierno no trabaja de más por las bombas de calor, sino todo lo contrario. Según explicaron, la demanda en esta época es menor que en verano, cuando todo el mundo enciende el aire acondicionado al mismo tiempo, por lo que consideran injusto el aumento en las tarifas en temporada invernal.
Al no suponer mayores costos para las compañías eléctricas y no tener la necesidad de hacer inversiones en su infraestructura para mantenimiento o para extender sus capacidades, el aumento resulta innecesario. Por lo tanto, las autoridades de Massachusetts decidieron aplicar con total éxito una tarifa estacional reducida que permite grandes ahorros a los propietarios de las bombas de calor.
Nuevas tarifas, más ahorros
Un reciente informe compartido por U. S. Climate Alliance ratifica el éxito de las tarifas estacionales en Massachusetts, donde las familias pudieron ahorrar cerca de US$37 millones. Según el artículo del medio Canary Media, más de 140 000 hogares se vieron beneficiados por la estrategia implementada por el Gobierno local para este invierno, un dato que incentiva a otros estados a aplicar las mismas normativas.
Las investigaciones realizadas por el centro de estudios climáticos Switchbox demuestran que, incluso sin las tarifas especiales, casi el 45% de los hogares habría ahorrado dinero al cambiarse a bombas de calor. Esa cifra aumentaría a un 65% contando los descuentos actuales y podría alcanzar al 82% si se implementan recortes y normativas más profundas. Asimismo, plantean a este sistema de calefacción con una opción más barata que el gas natural.
Cabe resaltar que en la actualidad existen grandes dudas respecto al traspaso de los hogares a este sistema de calefacción eléctrico. Esto se debe a los grandes costos impuestos por las compañías eléctricas para aquellos que desean instalar las bombas. Frente a ello, muchos optan por quedarse con la calefacción a gas, algo que podría ser contraproducente con la crisis actual del petróleo, ya que el servicio podría aumentar de manera considerable.
Una propuesta que toma popularidad
Massachusetts fue el primer estado en obligar a sus compañías eléctricas a implementar tarifas especiales para bombas de calor, reduciendo el precio estándar de invierno entre 4,3 y 7,5 kilovatios-hora. Si bien este recorte generó un millonario ahorro para los ciudadanos locales, organismos vinculados al cuidado del medio ambiente exigen un descuento aún mayor, resaltando la importancia de avanzar con la electrificación en todo el país.
El éxito de esta estrategia llevó a otros gobiernos, como el de Nueva York o el de Rhode Island, a implementar las mismas medidas. Estos dos estados, que cuentan con un clima frío, consideran apostar por la descarbonización y ya iniciaron conversaciones con sus respectivas compañías eléctricas para avanzar con descuentos que incentiven la implementación de los sistemas libres de emisiones, que hoy en día se consolidan como una alternativa más económica en medio de la crisis actual de EE. UU.
