La ciudadanía estadounidense suma un nuevo escollo.
Lograrlo siempre ha exigido años de paciencia, exámenes difíciles y sacrificios personales para miles de familias trabajadoras.
Sin embargo, una nueva propuesta oficial amenaza con elevar la tarifa de varios trámites migratorios, incluida esta documentación.
Para algunas personas será un gasto más alto; para otras, podría convertirse en un motivo para seguir posponiendo el trámite.
La solicitud de ciudadanía podría costar cientos de dólares más
La propuesta plantea aumentar el costo del Formulario N-400 en papel de 760 dólares a 1330 dólares.
La versión en línea también tendría un incremento importante y pasaría de 710 dólares a 1280 dólares.
Son cifras que llaman la atención por sí solas.
Pero detrás de esos números hay situaciones muy diferentes.
Hay residentes permanentes con ingresos estables para quienes el aumento puede representar una molestia o la necesidad de reorganizar algunas cuentas.
Sin embargo, hay otros que llevan años ahorrando poco a poco para poder presentar la solicitud.
Y en muchas familias no se trata de un solo trámite.
A veces son dos personas intentando naturalizarse al mismo tiempo.
En otras ocasiones, son varios integrantes del hogar los que esperan reunir el dinero necesario para iniciar el proceso.
El aumento no pesaría igual en todos los hogares
La preocupación es mayor porque la propuesta también contempla eliminar determinadas exenciones de pago y algunas tarifas reducidas que hoy ayudan a ciertos solicitantes de menores ingresos.
Para un trabajador con un salario bajo, un adulto mayor o una familia numerosa, la diferencia entre las tarifas actuales y las propuestas puede ser significativa.
La ciudadanía termina compitiendo con otras prioridades que no pueden esperar.
La renta.
La comida.
Los gastos médicos.
La educación de los hijos.
En muchos casos, la consecuencia más probable no sería abandonar el sueño de convertirse en ciudadano estadounidense.
Sería aplazarlo.
Otro año.
Quizá varios más.
Un debate que va más allá del dinero
El DHS sostiene que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) debe recuperar sus costos operativos y que los trámites migratorios necesitan ser financieramente autosostenibles.
Quienes critican la propuesta lo ven de otra manera.
Argumentan que la naturalización no solo beneficia a la persona que recibe la ciudadanía. También puede aportar mayor estabilidad a las familias, favorecer la integración y fortalecer la participación cívica de las comunidades inmigrantes.
Por ahora, la propuesta todavía debe completar el proceso correspondiente antes de que cualquier cambio entre en vigor.
Pero la discusión ya está abierta.
Si la propuesta se aprueba, miles de residentes permanentes tendrán que decidir si pueden asumir el nuevo costo o si la ciudadanía deberá esperar un poco más.
