El alto costo de los centros de datos de IA no es solo eléctrico, también ambiental, con dependencia de combustibles fósiles y peligro para la fauna. De acuerdo con un estudio de la Federación Nacional de Vida Silvestre en Estados Unidos, los centros de datos de IA se han convertido en el mayor desafío ambiental por su alto consumo energético. Dado el crecimiento en servicios digitales de inteligencia artificial, el escenario energético se está transformando a nivel global.
Los centros de datos representarán casi la mitad del consumo eléctrico en Estados Unidos para 2030
El fenómeno con los centros de datos sigue golpeando el sistema energético de Estados Unidos. De acuerdo con un informe realizado por expertos en la materia y divulgado por la Federación Nacional de Vida Silvestre, se espera que la mitad de la demanda energética en el país en 2030 sea generada por los centros de datos.
Estas cifras reflejan un problema con la expansión tecnológica que afecta a las comunidades y la fauna silvestre. El consumo de un solo centro de datos de IA representa alrededor del consumo de 100 mil hogares. Una demanda muy fuerte que no es posible abastecer con las infraestructuras actuales.
Desde hace décadas, el consumo energético se mantuvo estable y predecible, lo que generó tiempo para mejorar la infraestructura eléctrica. No obstante, con el crecimiento y la expansión de los centros de datos, todo cambió. Las instalaciones se pueden construir en solo 18 meses, pero las líneas de transmisión de alta tensión necesitan de 7 a 10 años para su desarrollo.
La transmisión de energía es el principal desafío para la transición a renovables y conservación de la fauna
La brecha diferencial entre el rápido crecimiento digital y la expansión en redes eléctricas genera un gran desafío para el ambiente. Pese a que las energías renovables están impulsando su crecimiento, en el caso de los centros de datos se hace complicado por la transmisión.
Para su funcionamiento, requieren de líneas que transporten la energía desde las plantas generadoras hasta los gigantescos centros de datos. La red eléctrica se hace pequeña, y aunque los desarrollos renovables estén en crecimiento, los centros de datos motivan a aumentar la dependencia de combustibles fósiles.
En Estados Unidos hay aproximadamente 4000 centros de datos operativos, pero otros 3000 se encuentran en desarrollo. El dilema es que aumentan el tráfico energético en las redes, y cuando la energía no puede circular eficientemente, las compañías eléctricas suelen recurrir a plantas locales alimentadas por combustibles fósiles, una alternativa mucho más costosa y contaminante.
Por lo tanto, los consumidores finales terminan pagando las consecuencias con altos precios en las facturas por el aumento de demanda y consumo energético. Además, el ambiente está sufriendo las consecuencias directas de esta creciente expansión.
Las nuevas líneas de transmisión y proyectos asociados a los centros de datos pueden provocar pérdida y fragmentación de hábitats naturales, afectar corredores migratorios y alterar el comportamiento de numerosas especies. Por ejemplo, la especie urogallo de las artemisas se encuentra en peligro ante la imposibilidad de encontrar zonas seguras para su reproducción y alimentación.
El ambiente está en peligro por el alto consumo energético
No es solo a la vida silvestre a quien afecta la expansión de centros de datos, también a las comunidades cercanas. Muchas zonas presentan problemas ambientales por proyectos de líneas de alta tensión que amenazan los humedales, regiones agrícolas y reforestadas.
La expansión de los centros de datos e inteligencia artificial seguirá impulsando la economía digital y la innovación tecnológica, pero también está poniendo en peligro a la fauna y comunidades vulnerables. Expertos temen por desequilibrios en comunidades rurales o tribales, en donde las infraestructuras modernas crean un entorno de amenaza para su ecosistema. Aunque la electrificación se posiciona en el liderazgo energético, todavía se requiere de una modernización en la red actual para integrarlas a los centros de datos.
