La administración de Donald Trump lleva adelante una agenda energética que tiene como eje principal el renacimiento de la actividad nuclear en el país. En este marco, el Departamento de Energía impulsa desregulaciones e incentivos económicos para potenciar esta área, que quedó tan relegada durante la administración de Joe Biden. Uno de los principales objetivos de este plan es ampliar el desarrollo de reactores de última generación en EE. UU., algo que podría concretarse pronto.
El rol clave de la energía nuclear para la red eléctrica estadounidense
Desde el inicio de esta nueva gestión, Donald Trump advirtió que llevaría adelante una agenda energética muy distinta a la de Joe Biden, dejando atrás regulaciones y enterrando por completo el objetivo de la transición energética. Entre las principales prioridades del Gobierno se encuentra el desarrollo de la energía nuclear, que jugaría un rol clave en la red eléctrica de Estados Unidos.
Lejos de considerarla como una energía obsoleta y peligrosa, tal como afirman los sectores opositores y las organizaciones ecologistas, la administración republicana le otorga un papel central en las operaciones energéticas a futuro: sería la fuente principal de la red eléctrica nacional. Para lograrlo, despliegan una millonaria inversión en el desarrollo de nuevos diseños de reactores que permitan alcanzar los objetivos planteados.
Desde el Departamento de Energía explicaron que estos nuevos diseños apuntan a un sistema integrado que permitiría aumentar o reducir su potencia según la demanda que disponga la red eléctrica. Al operar de esta forma, podría garantizar estabilidad en el suministro eléctrico nacional sin que se vea afectado por las variaciones climáticas u otros factores externos. Bajo esta premisa, surgen nuevos modelos, como los microrreactores de 1 MW o las grandes centrales de hasta 1000 MW.
Aumento de reactores de última generación en EE. UU.
Este viernes, el secretario de Energía, Chris Wright, anunció el «renacimiento nuclear americano», un plan estratégico del Gobierno, a través del cual apuntan a aumentar la cantidad de reactores nucleares de última generación en el país norteamericano. La idea principal, según las recientes declaraciones del funcionario, es que la cifra de estos sistemas se multiplique para este 4 de julio, cuando se celebrará el 250 aniversario de Estados Unidos.
«Este verano verán múltiples reactores nucleares de última generación funcionando. ¡América está de vuelta!», aseveró el mandatario en una entrevista, donde también advirtió que EE. UU., bajo este plan, cuadruplicará su capacidad nuclear en los próximos 25 años. Según destacó, esto es gracias a la política de la administración actual, que lleva adelante una tarea exhaustiva con la implementación de medidas a favor de este sector.
Wright explicó que el presidente Donald Trump reconoció desde el primer momento que este plan solo podría concretarse sin la burocracia y las regulaciones que limitaban los avances tecnológicos en esta área. Es por eso que aceleraron el proceso de desregulación, con el que quitaron todas las trabas burocráticas existentes y permitió mirar hacia el futuro con esperanza.
Inversiones millonarias para alcanzar los objetivos
Una de las medidas concretas del Gobierno trumpista para avanzar en la construcción de los reactores de última generación fue la firma de una orden ejecutiva que ordenaba la creación de un programa piloto, el cual contemplaba desde la inversión de US$2700 millones en enriquecimiento de uranio doméstico hasta refuerzos operativos en construcciones ya iniciadas, como las de Kansas e Idaho.
A través de esta orden ejecutiva, el presidente Donald Trump pretende cumplir con un objetivo específico: contar con 3 o 4 prototipos de reactores nucleares avanzados en criticidad para el 250. º cumpleaños de EE. UU. Desde la administración republicana consideran esta iniciativa como un punto de inflexión histórico para la política energética de Estados Unidos.
