El Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA) llamó la atención sobre el elevado costo financiero y la ampliación de los plazos de construcción que conllevan los planes de Fermi America para construir un sistema de refrigeración exclusivo para su red de reactores nucleares en Texas.
El proyecto de Fermi America en Texas
Tras confirmar recientemente su aterrizaje en el estado para la edificación del que se convertiría en el mayor centro de datos del mundo, la startup anunció el «Proyecto Matador», con el que buscará brindar una solución concreta al desabastecimiento energético.
Como es sabido, la red eléctrica tradicional estadounidense se vio superada por la creciente demanda para alimentar los servidores de inteligencia artificial, por lo que distintas corporaciones dedicadas al desarrollo energético evaluaron fuentes alternativas.
En estas circunstancias, la energía nuclear cobró fuerza por su capacidad de ofrecer un flujo constante y estable las 24 horas, por 7 días a la semana, y con bajos niveles de emisiones contaminantes. Teniendo en cuenta los beneficios, Fermi America avanzó con la construcción del campus privado de reactores en Amarillo.
En un terreno de más de 5000 acres, está previsto el levantamiento de «HyperGrind», el complejo diseñado para generar entre 11 y 17 GW con el respaldo de 4 plantas nucleares AP1000, además de turbinas de gas natural, energía solar y baterías de almacenamiento.
Pese al impulso clave que representa la inversión de casi US$1000 millones en la propuesta para el progreso económico de la región, la iniciativa despertó recelo entre organizaciones ecologistas por el daño ambiental que implicaría su actividad.
Sierra Club, reconocido grupo ambientalista con presencia en todo EE. UU., manifestó su preocupación por «la gran cantidad de plantas de gas propuestas y la inminente amenaza de escasez de agua», además de subrayar que «la contaminación atmosférica potencial que se estima es devastadora» para la salud.
Al margen de los reclamos, la empresa asegura haber completado la primera fase de construcción y estar ajustando detalles para comenzar las operaciones este año. «Estamos trabajando para que la primera línea de suministro eléctrico esté operativa en 2026», reza la web oficial de la firma.
La refrigeración, el punto débil de Matador según el IEEFA
Uno de los últimos informes del IEEFA se refiere a las intenciones de Fermi America de contar con un sistema de refrigeración «pionero en su tipo» para sus plantas nucleares. El organismo está preocupado por el impacto que las dilaciones en Matador podrían tener en la industria nuclear estadounidense, que busca repuntar con el respaldo del DOE.
Ya que, según trascendió, la empresa no quiere depender de las torres de agua convencionales para concretar el ciclo de enfriamiento. En su lugar, espera aplicar un método desconocido que tampoco cuenta con los permisos formales para operar en instalaciones sofisticadas.
En este escenario, las dudas ponen en peligro el futuro de un suministro de alto valor para la industria tecnológica en crisis. «El plan de utilizar un sistema único y sin licencia para sus reactores plantea la posibilidad real de que continúe el ciclo de sobrecostes y retrasos en la construcción», señalaron.
Y agregaron que «estas preguntas revelan la incertidumbre que rodea los planes de Fermi y señalan riesgos significativos tanto para inversores como para desarrolladores y clientes de centros de datos que buscan asegurar el suministro eléctrico a precios competitivos y con plazos definidos».
Texas, nuevo polo energético
En paralelo, las flexibilizaciones burocráticas del estado y sus condiciones ambientales lo convirtieron en escenario ideal para la prosperidad de otros proyectos afines a Matador, como el de la empresa Last Energy, que anunció la instalación de 30 microrreactores, y Natura Resources, que pretende poner en funcionamiento reactores de sal fundida.
