La guerra en Oriente Medio entre Estados Unidos e Irán tiene un profundo impacto en la seguridad energética global y no se descartan graves consecuencias a futuro. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), la escasez provocada por el cierre del estrecho de Ormuz llevará a una disminución en la demanda de gas en todo el mundo, lo que representaría el tercer descenso en 7 años.
Incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz
Los efectos del cierre del estrecho de Ormuz se sintieron de manera inmediata tras el inicio de la guerra en Oriente Medio, con aumentos de precio y una escasez de combustibles sin precedentes. Frente a ello, las autoridades internacionales intentaron implementar diversas estrategias para mitigar las consecuencias de esta crisis, aunque el daño fue bastante profundo, según los informes de la Agencia Internacional de Energía.
En el balance publicado en mayo, confirman millonarias pérdidas y cambios en el mercado de los combustibles fósiles. Asia fue la región más afectada por esta situación, donde el suministro de GNL quedó casi anulado en un 100 %, debido a su dependencia de productores de Oriente Medio, como Qatar y Emiratos Árabes. En esa misma situación se encuentra Europa, que sintió el impacto en su economía.
Tras más de 100 días de restricciones, Irán reabrió el estrecho de Ormuz como parte del alto el fuego con Estados Unidos. Esto permitió una estabilización del mercado, gracias a la nueva circulación de las materias primas por esta vía marítima. No obstante, la paz no duró mucho y tres semanas después Donald Trump dio por terminado el acuerdo, lo que representa una nueva amenaza para la seguridad energética global.
Efectos de la guerra
En este marco de incertidumbre sobre el futuro del estrecho, la AIE advierte sobre los efectos de la guerra en el sector energético internacional. Según el informe publicado por el organismo, habrá una reconfiguración negativa en el mercado del gas por la escasez, incluso cuando productores de otras regiones colaboren a compensar las pérdidas por las restricciones en Oriente Medio.
La Agencia Internacional de Energía resalta que la disminución en la oferta de este recurso eleva los precios, recortando la demanda en el mercado. Se prevé que, a raíz de este contexto, la demanda de gas disminuya un 0,5 % en 2026, lo que representaría la tercera contracción anual en 7 años. Estos porcentajes podrían aumentar si Estados Unidos e Irán retrasan los acuerdos de paz que garanticen la continuidad de la circulación por el estrecho.
Según las estimaciones de los analistas de la AIE, las repercusiones de la guerra en el mercado del GNL se extenderían más allá de este año. Los principales factores de este problema en la industria son las restricciones y los daños registrados en las infraestructuras, que provocaron una reducción del 80 % en la producción de gas proveniente de Qatar y de Emiratos Árabes.
Peligra la seguridad energética
La nueva escalada de violencia entre Estados Unidos e Irán pone en jaque la seguridad energética global, la cual intentaba recuperarse luego de más de 100 días de restricciones en Ormuz. Las autoridades internacionales advierten que los nuevos ataques cruzados podrían volver a llevar al mundo a los días oscuros del primer trimestre del 2026, donde la escasez sacudió por completo los mercados.
El aumento del precio del petróleo y el gas como respuesta a la escasez tuvo repercusiones directas sobre la economía de los países, más que nada en los que están en vía de desarrollo. Es que, al aumentar los combustibles, incrementa también el costo de vida. En este marco, gobiernos como el de Estados Unidos implementaron estrategias para mitigar las consecuencias, pero naciones más pequeñas no tuvieron esta posibilidad.
