Los parques solares ayudan a producir electricidad sin quemar combustibles fósiles, pero ¿qué ocurre con las aves que viven en los terrenos donde se instalan?
Un grupo de científicos quiso averiguarlo y estudió 107 sitios de Nueva York durante 2024 y 2025.
Encontraron que en los parques solares convencionales había menos diversidad de especies de aves que en otros campos agrícolas. Y lo mismo ocurría en los terrenos vecinos.
No significa que las aves hayan desaparecido. Algunas especies comunes seguían utilizando esos lugares, pero otras, especialmente las que necesitan grandes extensiones de pastizal, aparecían con menos frecuencia.
El resultado es importante porque varias de esas especies ya tienen problemas para conservar sus hábitats.
Qué aves encontraron en los parques solares y los campos vecinos
Los investigadores estudiaron 28 parques solares, 28 campos agrícolas vecinos y otros 51 terrenos que utilizaron como referencia.
Querían conocer qué aves había en cada lugar y si encontraban diferencias entre los campos con paneles y los demás.
Al comparar los resultados, observaron que en los parques solares eran más frecuentes las aves comunes, muchas de ellas residentes, que permanecen en la región durante todo el año.
También encontraron una mayor presencia relativa de especies asociadas con bosques y matorrales.
Son aves que pueden vivir en distintos ambientes y no necesitan necesariamente grandes espacios abiertos.
Pero con las aves de pastizal ocurría algo diferente.
Estas especies dependen de campos despejados para alimentarse, construir sus nidos y criar a sus polluelos. Y en los parques solares convencionales aparecían con menos frecuencia.
Lo mismo sucedía en los terrenos agrícolas vecinos.
Los científicos también encontraron una menor representación de especies cuyas poblaciones están disminuyendo o que solo viven en determinadas regiones.
Esto no quiere decir que esas aves hayan desaparecido de todos los sitios estudiados.
Lo que muestran los datos es que algunas especies parecen encontrar mejores condiciones que otras en los parques solares convencionales.
Y esas diferencias también se observaron fuera de los terrenos ocupados por los paneles.
Por qué no todos los parques solares tienen el mismo efecto sobre las aves
Hay un detalle importante en este estudio.
Los investigadores del Servicio Geológico de los Estados Unidos analizaron parques solares convencionales, donde el pasto se mantiene corto con máquinas o mediante el pastoreo de ovejas.
No estudiaron instalaciones diseñadas especialmente para favorecer la biodiversidad.
Por eso, sus resultados no significan que todos los parques solares tengan el mismo efecto sobre las aves.
Algunos proyectos incorporan plantas nativas y otras medidas para ofrecer alimento y refugio a los animales.
Estas alternativas podrían ayudar a determinadas especies, pero la investigación de Nueva York no comparó directamente esos diseños con los parques convencionales.
Los científicos también encontraron algo interesante.
Aunque había menos diversidad de especies en los parques solares, las aves presentes mantenían una variedad comparable de características ecológicas.
Es decir, seguía habiendo pájaros con distintas formas de alimentarse y aprovechar los recursos del lugar.
Sin embargo, eso no significa que unas especies puedan reemplazar a otras sin consecuencias.
Por ejemplo, un terreno puede seguir teniendo aves que comen insectos y, al mismo tiempo, ofrecer menos espacio a las que necesitan pastizales para reproducirse.
Por eso, contar cuántos pájaros hay no es suficiente. También importa saber qué especies siguen viviendo allí.
Qué se puede hacer para proteger a las aves sin dejar de producir energía solar
Los resultados muestran por qué es importante conocer un terreno antes de instalar paneles solares.
No todos los campos son iguales. Algunos ya están muy modificados por la actividad humana, mientras que otros son importantes para aves que necesitan grandes espacios abiertos.
Si en un lugar viven especies cuyas poblaciones están disminuyendo, cambiar sus características puede afectar las condiciones que necesitan para alimentarse y reproducirse.
También importa cómo se mantiene la vegetación una vez que el parque comienza a funcionar.
Incorporar plantas nativas o conservar determinados espacios podría ayudar a algunas aves, aunque todavía hace falta estudiar qué medidas funcionan mejor en cada caso.
Otra medida es seguir observando las aves después de instalar los paneles.
Así se puede saber si algunas especies empiezan a aparecer con menos frecuencia y si conviene cambiar la forma de mantener el terreno.
El estudio de Nueva York no demuestra que todos los parques solares sean perjudiciales para las aves
Lo que encontró es que, en las instalaciones convencionales estudiadas, algunas especies eran menos frecuentes que en otros campos agrícolas.
Y esto importa especialmente para las aves de pastizal, que ya enfrentan dificultades para conservar los espacios donde viven.
Un parque solar puede tener pájaros durante todo el año y, aun así, no ofrecer buenas condiciones para todas las especies.
Por eso, antes de instalar paneles, conviene conocer qué aves viven en el terreno y qué necesitan.
Producir energía limpia es importante, pero también lo es cuidar los lugares que los animales ya utilizan.
Puedes revisar el estudio completo en: Boycott, T. J., Simamora, T. I., Rodewald, A. D., & Grodsky, S. M. (2026). Solar energy development selectively filters avian taxonomic and functional diversity across a perennial agricultural landscape. Journal of Applied Ecology, 63(9), e70590. https://doi.org/10.1111/1365-2664.70590
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