António Guterres, secretario general de la ONU, reconoció el complicado escenario al que se enfrenta la agenda climática actualmente. Si bien acepta que la crisis económica y la creciente inseguridad energética afectan de manera notable el cumplimiento de los compromisos ambientales, también destaca que el mundo está bien encaminado hacia la revolución de fuentes renovables, la resiliencia y un futuro más limpio.
¿Cómo afecta la crisis a la agenda ambiental?
Recientes investigaciones del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) advierten que el escenario señala que la crisis energética y económica en el mundo atenta contra los avances en los compromisos ambientales registrados a lo largo de los últimos años. Según la información publicada, hubo notables retrasos en materia de transición energética, especialmente en los primeros meses del 2026.
La principal causa de estos retrasos fue la guerra en Oriente Medio entre Estados Unidos e Irán, que generó una de las mayores crisis de petróleo de la historia. Debido a las fluctuaciones en el mercado por la escasez de crudo, el precio del combustible aumentó, algo que sacudió por completo las economías de todo el mundo. Incluso países considerados potencias sufrieron los efectos negativos de este contexto.
Dicha situación crea una cadena de repercusiones, la cual termina por afectar de forma directa a los compromisos ambientales globales. De acuerdo con el informe, estos factores representan una barrera para las inversiones y el desarrollo de proyectos de energía limpia, alejando al planeta de los objetivos asumidos. Pese a ello, desde la ONU celebran los pasos dados en esta materia, los cuales allanaron un camino hacia la tan ansiada revolución renovable.
Dependencia a los combustibles fósiles
En el marco de la Semana de Acción Climática, el secretario general de la ONU, António Guterres, abordó las problemáticas actuales de la agenda ambiental y trazó una hoja de ruta para acelerar la transición hacia un futuro sostenible y libre de emisiones. Según explicó, existe una necesidad urgente de reforzar la estrategia y adaptar al mundo a las nuevas fuentes para enfrentar la crisis energética y climática.
Este escenario, marcado por ambas problemáticas, empuja al planeta hacia temperaturas cada vez más elevadas, nos acerca a puntos de inflexión catastróficos y nos demuestra que todavía hay mucho trabajo que hacer respecto a la dependencia de los combustibles fósiles. En esa línea, destacó que la realidad actual deja entrever que, si no apostamos por nuevas fuentes, los efectos comenzarán a sentirse pronto.
La desigualdad, la inseguridad alimentaria, sumado a la llegada de fenómenos climatológicos como el de El Niño, demuestra lo que significaría continuar con este modelo. «No podemos seguir apostando por un sistema basado en combustibles fósiles que está impulsando tanto la crisis climática como la crisis energética», aseveró el representante del organismo internacional.
Revolución de las energías renovables
Para alcanzar los objetivos ambientales asumidos por la comunidad internacional, el funcionario presentó una estrategia, en la que insta a los gobiernos a fortalecer las acciones climáticas y abandonar la dependencia de los combustibles fósiles. De esta forma, se podrá acelerar la transición hacia energías renovables.
En esa línea, destacó que el camino hacia la revolución de fuentes renovables, pese a las complicaciones, ya está allanado. «La revolución de las energías renovables está en pleno apogeo. Se trata de una revolución de energía limpia, electrificación, reducción de costes, creciente ambición y enormes oportunidades», destacó. Según explicó, este escenario permitiría contener la volatilidad de los mercados, ampliar el acceso a la energía y fortalecer la seguridad.
Así también sería crucial para reducir las emisiones, limpiar el aire, restaurar los ecosistemas y hacer un futuro más seguro, destacó el mandatario. Todos estos objetivos podrían alcanzarse sin descuidar la resiliencia económica de los países, ya que la ONU apuesta por una transición justa, donde el cuidado del medioambiente vaya de la mano con el crecimiento económico y la creación de empleo.
