La energía solar comienza a ganar terreno en distintas áreas productivas gracias a los beneficios que presenta. En un reciente informe, la Asociación de Industrias de Energía Solar (SEIA, por sus siglas en inglés) abordó datos vinculados al uso de esta fuente renovable, en los que destacó la importancia de su implementación y la necesidad de aumentar su presencia en tierras agrícolas de EE. UU., donde ocupa una pequeña porción.
Una fuente que gana protagonismo
Si bien el uso de la energía solar en EE. UU. no está del todo desarrollado, es una fuente que comienza a ganar protagonismo. Lugares como California, entre algunos otros estados, son impulsores de proyectos de este tipo, que tienen como principal meta erradicar la dependencia a los hidrocarburos. Sin embargo, la agenda actual de la Administración Trump imposibilita el avance de estos objetivos, poniendo regulaciones excesivas.
Desde el inicio de su nueva gestión, el presidente confirmó que los combustibles fósiles volverían a ser protagonistas del plan energético nacional. Asimismo, dejó atrás el proyecto de transición energética, impulsado por Joe Biden durante su presidencia. Esto implica más regulaciones, lo que se traduce en mayores costos y más demoras para concretar proyectos vinculados a cualquier tipo de fuente renovable.
Pese a ello, existen gobiernos y organismos que, pese a la postura del Gobierno federal, defienden a capa y espada estos proyectos. Incluso, muchos de ellos muestran resultados alentadores, que confirman los grandes beneficios de las fuentes renovables. Es el caso de California, donde la producción de energía solar superó al gas durante los primeros 5 meses de 2026 y generó más electricidad, en un 82%.
Energía solar y tierras agrícolas de EE. UU.
Respecto al uso de la energía solar en tierras agrícolas, los datos del SEIA destacan que también trae grandes beneficios. Además, desmitifica el debate de que este tipo de fuentes llegaba solo para acaparar tierras productivas, ya que la información muestra que los proyectos fotovoltaicos solo ocupan el 0,07% del suelo estadounidense en la actualidad. Según detallaron, el crecimiento urbano es el que utiliza hasta seis veces más las tierras agrícolas para construcciones.
El análisis de la asociación establece que la agricultura y este tipo de energía pueden ir de la mano, formando un equilibrio ideal y sostenible en el tiempo. Es que los proyectos fotovoltaicos, por su tecnología y capacidad, disminuyen el impacto ambiental, al mismo tiempo que sirven para obtener energía limpia para asegurar el funcionamiento de toda la infraestructura física de las granjas.
De esta forma, pueden proporcionar ingresos a largo plazo para los agricultores y apoyar prácticas agrícolas de doble uso en muchas regiones. Pero sobre todas las cosas, puede seguir siendo una opción flexible de uso de las tierras agrícolas a lo largo del tiempo, ya que no representa ningún peligro para las tierras. Desde el SEIA destacan que la industria solar y de almacenamiento equilibra la producción energética, las prioridades agrícolas y la conservación del territorio.
Equilibrio necesario
Aclarar esto resulta importante porque Estados Unidos depende de la tierra para cultivar alimentos, siendo esta una de las actividades principales de la economía nacional. No obstante, estos espacios también se usan para construir comunidades y abastecer de energía nuestras vidas, aunque la institución destaca que debe haber un equilibrio en todas estas necesidades.
A diferencia de otros proyectos energéticos, la industria solar cuenta con una posibilidad de desarrollo no invasiva, debido a su facilidad para instalarse sobre techos y diversas estructuras que evitan la destrucción de la tierra. Esto incluso brinda la posibilidad de que los dueños de tierras agrícolas de cualquier región de Estados Unidos puedan producir y, al mismo tiempo, arrendar territorio a empresas para instalaciones fotovoltaicas.
