El invierno es el peor enemigo de los autos eléctricos.
Imagínate salir apurado de casa, subirte al auto y notar a mitad de camino que la autonomía se está agotando el doble de rápido de lo que marcaba la pantalla.
La primera reacción suele ser la misma: pensar que algo va mal.
Aunque las empresas aseguran que los vehículos eléctricos son cada vez mejores, el invierno continúa siendo un problema que todavía no han podido solucionar.
¿Por qué sucede esto?
Por qué el invierno afecta a los autos eléctricos
Quienes llevan años utilizando un eléctrico ya están acostumbrados.
Cuando bajan las temperaturas, la autonomía también cambia.
No ocurre de la misma manera en todos los modelos ni en todos los lugares, pero es algo bastante habitual.
Hay conductores que apenas lo notan y otros que descubren que necesitan cargar antes de lo previsto.
Los trayectos cortos suelen ser los que más ponen en evidencia esta situación. También influye dejar el coche varias horas estacionado al aire libre durante la noche.
Por eso, muchos propietarios recuerdan perfectamente su primer invierno al volante de un eléctrico.
Es una experiencia bastante común.
La batería y la calefacción tienen buena parte de la culpa
La explicación es más simple de lo que parece.
Las baterías de iones de litio funcionan mejor cuando las temperaturas son moderadas. El frío reduce parte de esa eficiencia y hace que la autonomía disponible sea menor.
A eso hay que añadir otro detalle.

En un coche de gasolina, el calor del motor ayuda a calentar el interior. En un eléctrico, la energía necesaria para poner la calefacción sale de la misma batería que mueve el vehículo.
Y cuando fuera hace mucho frío, la calefacción, los desempañadores y otros sistemas trabajan más tiempo del habitual.
Todo eso termina teniendo un efecto sobre la autonomía.
La situación no es nueva y los fabricantes llevan años intentando reducir ese impacto.
Trucos y tecnologías para ganarle al invierno
Los conductores con más experiencia suelen hacer algunos cambios cuando llega el frío.
Uno de los más habituales es calentar el coche mientras sigue conectado al cargador. Así, la batería empieza el trayecto con mejores condiciones.
También hay quienes prefieren utilizar los asientos calefactados antes que mantener el climatizador funcionando al máximo durante todo el viaje.
Y cuando toca hacer una ruta larga, muchos dejan algo más de margen y evitan esperar hasta el último momento para recargar.
En los modelos más recientes también ha ganado importancia la bomba de calor, una tecnología que ayuda a aprovechar mejor la energía en invierno.
El frío sigue siendo una de las pocas situaciones en las que muchos conductores notan diferencias claras en un auto eléctrico.
Pero quienes llevan tiempo con uno suelen coincidir en algo.
Después del primer invierno, casi todo se vuelve cuestión de costumbre. Y aprender a convivir con esos cambios acaba formando parte del día a día, igual que sucede con cualquier otro tipo de vehículo.
