En un trabajo colaborativo entre el Departamento de Transporte del Estado de Nueva York (NYSDOT) y la Administración Federal de Autopistas de Estados Unidos (FHWA), este miércoles se anunció la preparación de un análisis de impacto ambiental para el proyecto vial Central New York Forward. En concreto, se avisó sobre una Declaración de Impacto Ambiental (EIS) que afectará a Cicero y Clay, en el condado de Onondaga, Nueva York.
El proyecto de gran tamaño
Siendo una obra de magnitud estatal, varias zonas serán refaccionadas y carreteras de distintos puntos de Nueva York se ven afectadas por la intención expresada por la FHWA. La Ruta Estatal 31 (entre Oswego Road y South Bay Road), la Ruta 11 (entre Mud Mill Road y Factory Street), la Interestatal 81 (entre el intercambiador de Bartell Road y la salida 96) y la Ruta Estatal 481 (entre su intercambiador con la Ruta 31 y la Ruta 11) serán las afectadas por las mejoras en los accesos, actualizaciones en la capacidad vial y renovación de infraestructura en los puentes.
Los análisis ambientales estudiarán los posibles efectos sobre la economía regional y local, los humedales, el curso del agua, las zonas de inundación, las especies en peligro de la zona y otras condiciones sociales que pueden verse en juego con la obra. A la vez, la calidad del aire se vuelve un eje problemático en una zona de mantenimiento para monóxido de carbono.
La FHWA pone la lupa en el impacto ambiental en Nueva York
La FHWA publicó oficialmente en el Registro Federal que se pondrá en análisis el impacto ambiental del proyecto vial Central New York Forward, que tiene como objetivo atender las necesidades de transporte actuales y razonablemente previsibles en Onondaga, según las fuentes oficiales.
En detalle, el proyecto contempla tres conceptos de diseño que mejorarían el tráfico y reducirían el paso de camiones en calles residenciales, como en la mejora de la conectividad hacia la zona donde opera la empresa Micron. Según la NYSDOT y la FHWA, las mejoras serían multimodales para ajustar los intercambiadores y las carreteras ya existentes, para ampliar la capacidad de la Ruta 11 y la Ruta 31.
Los impactos que se evaluarán según el aviso oficial son los que podrían afectar a: humedales, los ríos Oswego, Seneca y Oneida, los arroyos Shaver, Youngs y Mud, la estabilidad habitacional, los accesos a servicios esenciales y escuelas, las economías regionales como la agrícola, industrial y comercial, las zonas de inundación establecidas por la FEMA al sur de la Ruta 31, especies en peligro o amenazadas como el murciélago de Indiana, el murciélago orejudo norteño y el murciélago tricolor, los sitios históricos y áreas de sensibilidad arqueológica.
También se tendrá en cuenta el ruido de tránsito generado por las obras, dada la presencia de viviendas, escuelas, centros médicos y hoteles cercanos. Otras agencias que estarán involucradas en los estudios ambientales son: el Cuerpo de Ingenieros del Ejecutivo de Estados Unidos para el cumplimiento de la Ley de Agua Limpia, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos y el Departamento de Conservación Ambiental de Nueva York (NYSDEC) para la certificación de la calidad del agua.
Pasos a seguir
Según el calendario oficial de la FHWA, la reunión pública se dará en julio, mientras que la etapa de comentarios públicos de la fase preliminar se extiende hasta el 14 de agosto de 2026. Luego, la publicación del informe de alcance se oficializará en abril de 2027, mientras que la disponibilidad del borrador estará en noviembre del 2027 y, finalmente, la audiencia pública será a finales de dicho año.
Para la emisión de todos los permisos, en caso de ser aprobados, se deberá esperar hasta octubre de 2028, cuando la Declaración de Impacto Ambiental final y el Registro de Decisión ya estarán listos en caso de contar con el visto bueno de la FHWA y los actores competentes.
