El aumento sin control de la gasolina preocupa a todo México, ante esta situación el gobierno ha decidido tomar cartas con las gasolineras de manera urgente, con medidas que eviten el sobreprecio y especulación.
¿Por qué se elevaron los precios de la gasolina en México?
Según un estudio, hecho por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), más de 37 gasolineras en distintas entidades del país, subieron de manera excesiva sus precios. Tanto así que, llegaron hasta los 27 pesos por litro, cuando el promedio era entre 22 y 23 pesos (la gasolina se dispara hasta esta cifra).
¿A qué se debe esta problemática? De acuerdo con expertos, las gasolineras especulan con el precio para aumentar sus ganancias, pero esto perjudica y es un abuso para el consumidor. Debido a dichos aumentos, el gobierno representado por la presidenta Sheinbaum, tomó medidas urgentes para evitar estos abusos contra los consumidores finales.
¿Cuál es la estrategia que propone el gobierno para evitar el aumento de precio?
La medida presentada por la presidenta, es crear un acuerdo voluntario entre gasolineros y distribuidores. La idea no es restringir y regular con sanciones, sino definir un precio máximo razonable al costo de la gasolina.
Sin perjudicar la competencia ni asfixiar a los empresarios, pero al mismo tiempo que no afecte la economía del consumidor. Es una medida similar al modelo implementado para regular el precio de la canasta básica, con negociaciones con las tiendas a fin de estabilizar el costo de productos básicos.
Pero, ¿cómo funcionará para la gasolina? El acuerdo debe incluir un desglose claro y transparente de los costos que conforman el precio final del combustible, tales como:
- El precio base de Pemex.
- El costo de la gasolina de importación.
- Los impuestos especiales, como el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que impacta directamente en el costo al consumidor.
- El Impuesto al Valor Agregado (IVA).
- Las ganancias tanto para Pemex como para los distribuidores.
De esta manera, se busca garantizar que el precio final sea justo y refleje los costos reales de forma precisa, sin márgenes excesivos de ganancia. A su vez, será un control sobre el uso de combustibles de dudosa procedencia que afectan el mercado de petrolíferos.
Igualmente, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) continuará siendo una herramienta para compensar las fluctuaciones con los precios internacionales del petróleo, pero no se destinará para financiar ganancias excesivas de gasolineras.
¿Funcionará la colaboración entre empresarios y gobierno para un precio justo?
Resta esperar si estas medidas funcionarán en el corto plazo. Por su parte, la presidenta mostró confianza en este sistema que será un pacto voluntario. De hecho, aunque el «gasolinazo» causa temor en México, Sheinbaum ya lo descarta para 2025.
Mientras que, el organismo que agrupa a los empresarios gasolineros del país ha mostrado disposición para participar en un diálogo abierto, pero también pidió que las autoridades consideren las características de cada estación, como ubicación geográfica, volumen de ventas y otras variables que afectan el costo operativo.
Este modelo ha funcionado para la canasta básica y ahora se espera haga lo mismo por la gasolina, al implementar precios máximos voluntarios, las estaciones de servicio evitarían sanciones severas, cierres e inspecciones constantes. Este enfoque busca un equilibrio entre una ganancia justa para los distribuidores y precios razonables para los consumidores.
El gobierno espera que este acuerdo voluntario no solo estabilice los precios de la gasolina, sino que también fomente un entorno más justo y equitativo en la comercialización de combustibles. Al transparentar los costos y reducir los márgenes de ganancia excesivos, se busca proteger a los consumidores y garantizar un suministro de gasolina sostenible en todo el país.
Si bien el desafío es complejo, el diálogo abierto y la transparencia en los costos son elementos clave para lograr un consenso nacional que beneficie a todos.
