La esclavitud todavía está presente en la era moderna y es que, rescataron a 163 trabajadores chinos de la planta de BYD Brasil en Camaçari, Bahía, en el noreste del país. Esto nos revela la persistencia de la explotación laboral en el siglo XXI.
163 trabajadores chinos rescatados de una fábrica de automóviles BYD en Brasil
La polémica comenzó cuando los inspectores laborales brasileños descubrieron pésimas condiciones laborales en una obra en construcción propiedad del fabricante chino de vehículos eléctricos BYD en Bahía, una de las empresas con mayores ventas actualmente, un ejemplo de ello es que BYD arrasa en México y se cuela en los ránkins.
Los trabajadores, contratados por la empresa constructora china Jinjiang Group, subcontratista de BYD, habrían sido víctimas de trata de personas y a 107 de ellos se les habría retenido el pasaporte. En los alojamientos reinaba la suciedad y el hacinamiento.
Los baños estaban sucios, con agua amarillenta que obstruía los lavabos. La comida era insuficiente y se almacenaba en condiciones insalubres. Los turnos de trabajo eran extenuantes: 12 horas al día, siete días a la semana.
Cuando los organismos públicos liberaron a los trabajadores, la situación era aún peor: encontraron camas sin colchones, ollas abiertas con comida para la comida del día siguiente en el suelo y un solo baño para más de 30 trabajadores. Los obligaron a levantarse a las 4 de la mañana para utilizar las instalaciones antes de comenzar a trabajar a las 5:30 de la mañana.
Además, los trabajadores debían pagar un “depósito” para cubrir los gastos del viaje de China a Brasil, lo que suponía la retención del 60 % de su salario por parte de la empresa. Se les confiscaban los pasaportes y, si querían rescindir sus contratos, debían pagar multas exorbitantes. Los que renunciaban antes de completar seis meses de trabajo no recibían ni un céntimo.
A esto se enfrenta BYD por sus condiciones laborales y trabajo forzado en Brasil
Brasil planea multar al gigante chino de vehículos eléctricos BYD por cada trabajador que sea encontrado trabajando en condiciones “similares a la esclavitud” en su futura fábrica en el país. El fabricante de automóviles también enfrentará un escrutinio continuo en el sitio de la fábrica, de donde fueron rescatados 163 trabajadores chinos.
La empresa se ha convertido en un símbolo de la creciente influencia de China en Brasil y un ejemplo de una relación más estrecha entre ambos países. Las autoridades que allanaron el lugar dijeron que los trabajadores allí trabajaban y vivían en condiciones inhumanas, incluyendo alojamientos estrechos e insalubres, largas horas y un entorno que equivalía a “trabajo forzado”.
Para BYD y Jinjiang, los riesgos son importantes: además de multas económicas, están en riesgo sus nombres y su futuro laboral en Brasil. Un gran escándalo como lo que está sucediendo en Arabia Saudí y el colapso de su megaproyecto futurista.
Las repercusiones de la “lista sucia” de Brasil
Si las acusaciones se confirman, BYD y Jinjiang podrían enfrentar consecuencias importantes, incluida la inclusión en la célebre “lista sucia” de Brasil. Este registro nombra públicamente a las empresas declaradas culpables de someter a los trabajadores a condiciones degradantes.
La inclusión en la “lista sucia” conlleva severas sanciones, como restricciones para acceder a préstamos de bancos brasileños y daños a la reputación. Las empresas incluidas en la lista permanecen allí durante dos años y deben demostrar que cumplen con las normas laborales para evitar futuras inclusiones.
Las autoridades laborales y los fiscales federales también están investigando posibles cargos penales contra los ejecutivos. Las condenas por trata de personas y mantenimiento de condiciones análogas a la esclavitud conllevan penas de prisión de hasta ocho años.
Mientras inspectores laborales, fiscales y defensores de los derechos humanos presionan para que se haga justicia, el incidente pone de relieve la importancia de la vigilancia en la lucha contra la esclavitud moderna.
