La celebración y conmemoración del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos ha funcionado para volver a dar una nueva vuelta a las bases estructurales de la nutrición a escala planetaria. La Oficina de Biodiversidad de las Naciones Unidas ha dado a conocer que la disponibilidad de alimentos seguros en cualquier parte del planeta depende estrictamente y en términos absolutos del estado de salud y de conservación de los ecosistemas de origen.
Ecosistemas saludables como elemento primordial de la inocuidad productiva
El organismo internacional establece que la inocuidad alimentaria no empieza en las instalaciones de procesamiento industrial, ni en los expedientes de etiquetado, sino en la base biológica de los territorios productivos. Un ambiente natural equilibrado es la primera línea de defensa contra la proliferación de patógenos y la degradación de los nutrientes. Cuando los ecosistemas se mantienen íntegros biológicamente, el suelo mantiene la capacidad de dicha filtración y solamente hay que evitar la contaminación cruzada, lo que permite contar con un soporte físico-químico altamente fiable para cultivos y ganadería.
Por el contrario, la pérdida de especies de manera sistemática y la deforestación ponen en riesgo estas defensas naturales, contribuyen a la transmisión de enfermedades zoonóticas y comprometen la calidad de los cultivos. Es necesario preservar polinizadores, microorganismos del suelo y redes tróficas naturales para evitar el uso excesivo de agroquímicos que después dejan residuos tóxicos en la mesa del consumidor. Al proteger la biodiversidad, las administraciones sanitarias y ambientales aseguran que los alimentos sean suministrados a la población bajo parámetros de salubridad óptimos desde su propia génesis.
Implementación de la perspectiva integradora de salud pública
Las agencias de las Naciones Unidas llaman a la adopción de una perspectiva integradora, denominada «Una sola salud» (One Health), que integra bajo un mismo marco de acción la gestión, médica, veterinaria y ecológica. Este modelo estructural postula que la salud de la población humana, el bienestar de los animales de compañía o de granja y la salud de los ecosistemas silvestres son elementos parciales y que deben ser gestionados de forma bien coordinada. Incorporar de manera extensiva la biodiversidad al interior de este modelo analítico permite a las organizaciones establecer programas de prevención óptimos, más predecibles, frente a crisis sanitarias globales.
Llevar la perspectiva integradora en las cadenas de valor del día a día significa que las políticas de producción agraria y ganadera deban estar encajadas en los límites biofísicos de cada región concreta. Los comités de expertos enfatizan que, con la adopción de buenas prácticas regenerativas, es posible que las naciones construyan matrices de abastecimiento comercial libres de patógenos letales.
Al articular la ciencia médica con la conservación de la biodiversidad, las agencias internacionales deparan a las comunidades rurales y urbanas un esquema de protección sanitaria de excelencia operativa, blindando la logística frente a futuras crisis epidemiológicas.
Construcción de sistemas alimentarios resilientes y sostenibles
El contundente llamamiento a la acción por parte de la ONU supone que, en el caso del diseño de sistemas alimentarios seguros, los criterios de sostenibilidad de largo plazo deben ser ineludibles. La conservación genética de las semillas nativas y la diversificación de los cultivos permiten a la industria agropecuaria comercial contar con las herramientas biológicas necesarias para resistir los efectos del cambio climático y los bruscos cambios en los patrones de lluvia.
Al abandonar los modelos de monocultivo extremo y al promover la producción en armonía con el entorno, los productores minimizan su vulnerabilidad financiera y aseguran el suministro recurrente de nutrientes básicos para los mercados, tanto nacionales como internacionales. Esta inexorable transición hacia las infraestructuras de abastecimiento ambientalistas proporciona un beneficio indivisible y dual para las poblaciones humanas y para el planeta entero.
