El Santo Padre aterrizó en Madrid para iniciar su cuarto viaje apostólico, en medio de un contexto marcado por la tensión geopolítica. Tras publicar su encíclica, León XIV visita España bajo el lema «Alzad la mirada», en una invitación a devolver la vista hacia el prójimo y su sufrimiento.
La recepción a cargo de los reyes
Luego de que transcurrieran 15 años sin que los feligreses españoles recibieran la visita del líder de la Iglesia Católica, Robert Francis Prevost se convirtió en el primer Papa en volver a pisar el país en un momento clave para Europa, que se encuentra arrinconada entre los conflictos en Ucrania y en el Golfo Pérsico.
León partió de Roma a las 8.13 a. m. (hora local) en un vuelo con destino a Madrid, para dar inicio al recorrido que se extenderá hasta el 12 de junio e incluirá paradas en Barcelona y las Islas Canarias. Después de dos horas y media de viaje, la aeronave ITA Airways A320 descendió en el aeropuerto Adolfo Suárez.
Durante el trayecto, el Primado de Italia tuvo oportunidad de interactuar con representantes de más de 50 medios de todo el mundo, a quienes confesó que uno de los principales objetivos de la gira es compartir su mensaje de fe con toda la sociedad.
En un llamativo despliegue logístico y protocolar, los reyes Felipe VI y Letizia se apersonaron para dar la bienvenida a Su Santidad, con quien mantuvieron una reunión privada en un salón del aeródromo y, más tarde, se dirigieron al Palacio Real para continuar con los actos formales.
Visita al Palacio Real y a CEDIA
Tal como estaba previsto, una hora después de su llegada a Madrid, el Sumo Pontífice arribó al Salón Gasparini del Palacio Real. Allí, tomó la palabra para dirigirse por primera vez a los herederos de la corona y a las autoridades del gobierno, en cuya representación asistió Pedro Sánchez.
En un contundente discurso, el líder religioso hizo un llamamiento a la clase política y a los ciudadanos a abandonar las dinámicas polarizantes que rigen la discusión pública e impiden la cooperación y el intercambio de ideas.
«Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad», expresó.
Asimismo, destacó las enseñanzas de los místicos españoles Juan de la Cruz y Teresa de Ávila como ejemplo de quienes tomaron el camino de la introspección para ser luz en medio de la incertidumbre que suscitan los cambios de la nueva era.
Además del saludo a las autoridades, en esta primera jornada León XIV incluyó en su agenda una visita al Centro de Información y Acogida (CEDIA) de Cáritas Diocesana, que alberga a personas sin hogar y con problemas de consumo.
Allí escuchó el testimonio de vida y de fe de una madre, de un migrante y de una voluntaria que viven el servicio día a día. Con respetuoso agradecimiento, valoró sus historias como una demostración de la importancia de abrazar el sufrimiento de otros y conservar una mirada caritativa, al estilo de María.
El saludo a los jóvenes en Plaza de Lima
Hacia el final de este sábado, León se congregó con los jóvenes en la Plaza de Lima, donde protagonizó la gran Vigilia de Oración. Ante 600 000 personas, el Pontífice lideró la adoración eucarística y recogió las principales dudas expresadas por las nuevas generaciones, que gozaron del micrófono abierto.
Al momento de su alocución, llamó a los presentes a «ser libres en Cristo» y a apelar a la oración y a la difusión de su palabra como herramientas clave para «transformar la sociedad». «Ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira», instó a la juventud a predicar el amor y la compasión.
