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Gobierno alemán decide eliminar el aceite de palma de los biocombustibles

El gobierno alemán ha decidido dejar de fomentar los biocombustibles de aceite de palma en Alemania, pero a partir de 2023. Significa que si bien una importante exigencia de la sociedad civil a través de peticiones se verá finalmente cumplida – creemos que llega demasiado tarde y quedan cuestiones abiertas. Es necesario reparar los daños causado durante años por esta política equivocada.

Lo que es bueno para el clima no debe perjudicar al medio ambiente“, declaró la ministra alemana de Medio Ambiente, Svenja Schulze, en un comunicado de prensa. Por ello, Alemania prohibirá el aceite de palma en los depósitos de los automóviles a partir de 2023. Porque talar bosques, secar humedales y destruir la naturaleza para obtener biocombustible es inaceptable, continuó la Ministra.

“Lamentablemente, esta decisión llega demasiado tarde y deja dudas”, explica Marianne Klute, presidenta de la asociación Rettet den Regenwald, Salva la Selva en Alemania. “Las organizaciones ecologistas y de derechos humanos, así como los habitantes de las zonas en las que se cultiva la palma aceitera -incluidos muchos pueblos indígenas-, llevan muchos años oponiéndose a la deforestación de los bosques tropicales por parte de la industria del aceite de palma.”

“El fin de las medidas de apoyo al aceite de palma tiene que implementarse más rápido, no podemos esperar hasta 2023”, afirma Feri Irawan, de la organización ecologista indonesia Perkumpulan Hijau. “De lo contrario, seguirá habiendo innumerables conflictos por las plantaciones de palma aceitera”.

La palma aceitera sólo crece en zonas de alta pluviosidad, cercanas a la franja del ecuador, es decir, en las regiones cubiertas de selvas tropicales. Los principales productores de aceite de palma son Indonesia y Malasia. En menor medida África y América Central y del Sur. Se calcula que actualmente existen 30 millones de hectáreas de monocultivos de palma aceitera. Con ello, se han destruído bosques primarios, la biodiversidad y los medios de subsistencia de muchas personas, desencadenado al mismo tiempo cientos de conflictos por la tierra y perjudicando el clima global.

“El gobierno alemán hizo repetidamente caso omiso de las múltiples protestas, reclamaciones y estudios presentados. Ahora, pretende trazar una línea y eludir su responsabilidad”, dice Klaus Schenk, asesor para temas forestales y energéticos en Salva la Selva. “Se han talado millones de hectáreas de selva tropical debido a la fallida política de biocombustibles del gobierno alemán y de la Unión Europea”.

Con la anunciada “eliminación” del aceite de palma en los biocombustibles a partir de 2023, el gobierno alemán cumple con una de las principales demandas que de manera incansable pusieron sobre la mesa Salva la Selva y organizaciones desde en los países productores cuyas con las que hemos trabajado incansablemente por esta causa durante muchos años. Ahora, el gobierno federal debe aclarar cuándo y cómo piensa remediar los daños causados por esta equivocada política de aceite de palma y biocombustibles, como la destrucción de las selvas tropicales, el desplazamiento de comunidades y la pérdida de los medios de vida de sus pobladores, los pueblos indígenas.

“La situación en las plantaciones de palma aceitera suele ser terrible”, afirma Feri Irawan. “Exigimos: que las empresas que han recibido subvenciones rindan cuentas y reparen de una vez los daños medioambientales y los problemas sociales que han causado, y que lo hagan de inmediato”.

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La certificación y el aceite de palma sostenible han fracasado

La normativa alemana y de la UE en materia de sostenibilidad establece que para la producción de biocombustibles sólo pueden utilizarse materias primas producidas de forma sostenible. Por ello es obligatoria su certificación.

Con ese objetivo el gobierno alemán ayudó a poner en marcha y financiar sistemas de certificación como el ISCC y la asociación del lobby del aceite de palma Forum for Sustainable Palm Oil (FONAP). Para lo que ambas han servido bajo nuestro punto de vista, es para dar un ‘lavado verde’ al aceite de palma, al presentarlo como respetuoso con el medio ambiente y promover el consumo de aceite de palma certificado. Esta política también habría fracasado, como claramente lo demuestran las propias palabras de la ministra federal de medio ambiente.

Francia ya eliminó los incentivos fiscales al aceite de palma en 2020, con lo que su destino para la producción de biocombustibles dejó de ser rentable. En julio de 2021, el gobierno francés anunció que cerraría otra laguna legal para los derivados del aceite de palma. Austria excluyó el aceite de palma de los biocombustibles a partir del 1 de julio de 2021.

Cantidad de aceite de palma en los biocombustibles

Según el FONAP, en 2019 se consumieron en Alemania un total de 1,26 millones de t de aceite de palma, de las cuales 646.000 t en el sector del transporte, más de la mitad del aceite de palma consumido. Otras 80.000 toneladas se quemaron como biocombustible en plantas de cogeneración de electricidad y calor. La industria alimentaria representó 246.500 t, la de piensos 150.200 t, productos químicos y farmacéuticos 106.517 t y detergentes, productos de limpieza y cosméticos 29.622 t.

Según la Agencia Federal de Agricultura y Alimentación (BLE), el aceite de palma constituye el 17,5% (2019) de los biocombustibles consumidos en Alemania. En el caso del biodiésel (FAME), este porcentaje fue del 25% y en el de los aceites vegetales hidrogenados (HVO – Aceites vegetales hidrogenados) del 100%. En consecuencia, se utilizaron 603.000 t de aceite de palma para la producción de biodiésel y 42.000 t para el HVO.

Una parte no cuantificada del aceite de palma utilizado es la que contienen los desechos y material residual utilizados para la producción de biocombustibles, como los aceites de cocina usados (UCO), que se importan principalmente de Asia.

Otros puntos de crítica:

– Dado que todavía es posible utilizar aceite de soja, parece probable que se pase a sustituir el aceite de palma por el de soja. Esto agravaría la deforestación de las selvas tropicales, en este caso en Sudamérica.

– Por lo que se sabe, la decisión no aplica a las centrales eléctricas, incluidas las de aceite de palma. La Ley de Energías Renovables (EEG) promueve y financia la combustión del aceite de palma como sostenible.

– Los aceites de cocina usados, aceites de fritura (UCO), etc., elaborados a partir de aceite de palma, siguen permitidos como materia prima para biocombustibles. Sin embargo, parecería que existe un fraude masivo en la UCO. La elevada demanda de UCO hace que, en ocasiones, los precios del UCO sean más elevados que los del aceite de palma crudo. Esto atrae a los estafadores. Al parecer, el aceite de palma crudo se añade en grandes cantidades a los aceites de fritura y se exporta a Europa. Esto es lucrativo porque los biocombustibles producidos a partir de desechos y residuos se contabilizan y promocionan por partida doble.

Ecoportal.net

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