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Nuevo estudio: te comes una tarjeta de crédito a la semana en microplásticos, y eso no es lo peor

comemos plástico
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Un nuevo estudio sugiere que estamos comiendo, tragando o respirando aproximadamente 2.000 pedazos de microplásticos cada semana, una cantidad equivalente al peso de una tarjeta de crédito.

Desde la cima del Monte Everest hasta los océanos más profundos, sabemos que la basura plástica está en todas partes en la Tierra. Ahora sabemos que también está en nosotros.

“Los plásticos no solo contaminan nuestros océanos y vías fluviales y matan la vida marina, está en todos nosotros y no podemos evitar el consumo de plásticos”, dijo Marco Lambertini, del World Wildlife Fund, que encargó el estudio.

Esta contaminación plástica proviene de “microplásticos”, partículas de menos de cinco milímetros, que se están introduciendo en nuestros alimentos, agua potable e incluso en el aire, dijo CNN.

El estudio fue llevado a cabo por la Universidad de Newcastle en Australia. “Si bien la conciencia de los microplásticos y su impacto en el medio ambiente está aumentando, este estudio ha ayudado a proporcionar un cálculo preciso de las tasas de ingestión por primera vez”, dijo Thava Palanisami, investigador adjunto del proyecto y microplástico de la Universidad de Newcastle. .


Según el estudio, la mayoría de los microplásticos que ingerimos provienen del agua potable, pero también se encuentra en otros alimentos como los mariscos y la sal. Y también, tristemente, la cerveza.

Los efectos a largo plazo de la ingestión de microplásticos en el cuerpo humano aún no están bien documentados, según el estudio, pero se están realizando estudios para comprender mejor los efectos del plástico en nuestra salud.

Richard Lampitt, del Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido, quien no participó en la investigación, dijo a CNN que era difícil evaluar la importancia de las tasas de ingestión sin comprender los riesgos de salud asociados. “Hay una gran incertidumbre sobre los daños que hacen los plásticos”, dijo.

Lo peor ¿Qué supone realmente esto para la salud de las personas?

“Ojalá todo lo malo fuese comer tanto plástico como una tarjeta de crédito, pues eso se expulsa en las heces”, señala Nicolás Olea, investigador y catedrático de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada, que lleva más de 30 años estudiando el efecto en la salud de determinados compuestos del plástico. “Lo importante es el tamaño de la partícula, pues si tiene un tamaño mínimo, puede interaccionar con algún sistema orgánico”.

Este especialista llama la atención sobre trozos de plástico todavía más pequeños que los microplásticos, de los que sí se ha demostrado que impactan negativamente en el cuerpo humano y no son partículas, ni nanoplásticos, sino monómeros. Los plásticos están formados por moléculas gigantes que se crean por reacciones en las que se unen muchas unidades de otras moléculas pequeñas, los monómeros.

“Hay muchísima atención de pronto sobre los microplásticos, de los que sabemos muy poco, pero nadie habla de los monómeros del plástico, de los que sabemos mucho”, subraya Olea. “Se trata del bisfenol A, los ftalatos… Su toxicología es bien conocida. Muchos de esos monómeros son disruptores endocrinos, es decir, están hackeando la señal de las hormonas. El estradiol, una hormona femenina, tiene un peso molecular de 250, es una molécula muy pequeña que viaja en sangre unida a proteínas y que tiene un receptor nuclear y da un mensaje dentro del organismo, el de las hormonas sexuales femeninas. El bisfenol A es un monómero del plástico que tiene un peso molecular de 200 y que es casi idéntico de tamaño, por eso hackean las señales internas de los receptores nucleares”. 

“Sabemos que todos los niños españoles mean plástico, pero no micropartículas, ni nanopartículas, lo que mean son monómeros de plásticos”, destaca el investigador, que explica que las partículas de plástico no pueden llegar a la orina porque son demasiado grandes para ser filtradas por el riñón.



microplásticos en el agua

Pese a esto, la contaminación plástica sigue en aumento

Independientemente de los riesgos específicos para la salud, la contaminación plástica sigue siendo un problema creciente en todo el mundo y no muestra signos de desaceleración: de hecho, la mitad de todo el plástico producido entre 1950 y 2016 ha ocurrido desde 2000, según el estudio. “Estos hallazgos deben servir como un llamado de atención a los gobiernos”, dijo Lambertini. “La acción global es urgente y esencial para enfrentar esta crisis”.

El estudio, que no apareció en una revista científica revisada por pares, se titula “No hay plástico en la naturaleza: evaluación de la ingestión plástica de la naturaleza a las personas”.

Artículo en inglés
Más información de https://www.eldiario.es

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  • Muchas gracias por la publicación del artículo, ya que últimamente sí que los medios de comunicación se han referido al hecho de que estamos ingiriendo microplásticos… sobre lo que apenas existen estudios sobre la influencia que tiene y tendrá en nuestra salud, pero absolutamente nada sobre lo que sí se sabe, y mucho, sobre otros componentes asociados al uso cotidiano del plástico –en envases fundamentalmente–, como el Bisfenol A, en él mencionado.

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