La Casa Blanca dio a conocer los primeros avances alcanzados durante la Cumbre Pax Silica 2026, que finalizó este viernes. Con la mira puesta en lograr el máximo desarrollo de la inteligencia artificial, EE. UU. concretó acuerdos internacionales para proteger las cadenas de suministro y discutir regulaciones.
Primeras conclusiones de la reunión estratégica
Entre los días 25 y 26 de junio, tuvo lugar en Washington D. C. la Cumbre Pax Silica. A un año del lanzamiento del tratado enfocado en el aprovechamiento de la IA, el subsecretario de Asuntos Económicos y redactor principal del documento, Jacob Helberg, recibió a representantes de todo el mundo, interesados en forjar acuerdos con la potencia americana.
Según el comunicado lanzado por el Departamento de Estado (DOS), 10 nuevas naciones firmaron, junto a EE. UU., la Declaración Conjunta sobre las Oportunidades de la IA, conformando una red global para el crecimiento y la innovación de los sistemas automatizados.
Actualmente, el gobierno de Trump dirige una maniobra basada en el progreso tecnológico y energético para vencer a China en la competencia por el podio del tablero geopolítico, objetivo para el cual el respaldo de socios estratégicos es fundamental.
Argentina, Chile, Costa Rica, El Salvador, la Unión Europea, Alemania, Grecia, Kazajistán, los Países Bajos y Panamá ampliaron la nómina de los estados que se comprometieron a impulsar la expansión de la IA. En total, ya son 35 los países que acompañan a la administración republicana en su ambicioso proyecto para el progreso tecnológico.
El documento destaca tres ejes de colaboración. En primer lugar, aborda la necesidad de diseñar políticas públicas para promover el crecimiento del sector, con énfasis en evitar regulaciones que «asfixien» a las corporaciones y frustren la competencia.
En segundo lugar, promueve inversiones para la construcción de infraestructura energética para abastecer a los centros de datos, a la vez que exige reforzar la protección de las rutas comerciales para prevenir la injerencia de adversarios extranjeros.
Asimismo, propone sellar acuerdos para respaldar el desarrollo de sus economías, con el intercambio de experiencias y capacitación para cerrar la brecha tecnológica.
El lanzamiento de «Foundry School»
El evento también dio lugar a la presentación de la iniciativa en común entre la Universidad de Stanford y el DOS. Las instituciones trabajarán en Foundry School, proyecto orientado a la formación en manufactura tech. Ante los rápidos avances de la industria, el gobierno confió a los académicos la educación de la fuerza laboral del futuro.
«Foundry School dará comienzo con una serie de seminarios en Stanford, que reunirán a fundadores y directores ejecutivos de empresas de manufactura avanzada para enseñar los principios que sustentan las empresas industriales más exitosas del mundo», explicaron.
La planificación también incluye un programa de estudios en manufactura avanzada, diseñado para que las economías aliadas lo implementen en las trayectorias educativas. «Esto brindará a la próxima generación de tecnólogos, responsables políticos y líderes industriales en Estados Unidos y países afines un marco común para las capacidades industriales que sustentan la fortaleza económica y la seguridad nacional», defendieron.
Panamá, un socio clave
El país centroamericano fue uno de los grandes beneficiados de la instancia diplomática. En un sorpresivo movimiento, el DOS confirmó que anunciará una convocatoria de financiación para un proyecto de asistencia en IA en Panamá.
Se trata de un programa piloto para «fortalecer la seguridad de la cadena de suministro global de IA» con la consolidación de una «plataforma de acreditación y trazabilidad que agilice el envío de semiconductores, infraestructura de IA, minerales críticos y productos relacionados».
«Si el proyecto resulta exitoso, el Departamento buscaría iniciar la segunda fase, ampliando su alcance geográfico a otros países y economías de Pax Silica», adelantaron.
