Rechazo al nuevo árbol transgénico y a la multinacional forestal Suzano

Brasil aprobó el segundo árbol transgénico de la empresa Suzano. Decenas de organizaciones sociales denuncian la forma irregular de autorización y los impactos sociales, ambientales y sanitarios del nuevo organismo genéticamente modificado. El avance del eucalipto transgénico implica monocultivo, uso de agrotóxicos y profundización del modelo extractivo.

Organizaciones sociales de veinte países denunciaron el avance en Brasil de los árboles transgénicos de la empresa multinacional Suzano. “La autorización para plantar eucaliptos transgénicos en territorio brasileño es precipitada y equivocada. Este cultivo resistente al glifosato es una grave amenaza para la vida, la sociedad y la naturaleza. Su liberación requiere mayor precaución“, cuestionaron un centenar de organizaciones.

Los cultivos modificados genéticamente (OGM) más desarrollados (y cultivados) en América Latina y Estados Unidos son la soja, el maíz y el algodón. La modificación genética en árboles es un paso más del modelo de agronegocio y, a su vez, del extractivismo forestal, de monocultivos y exportaciones de materia prima, con amplias  consecuencias sociales, ambientales y sanitarias.

Carta pública de denuncia sobre el eucalipto transgénico de Suzano Papel y Celulosa” es el título del documento firmado por un centenar de organizaciones de Brasil, América Latina y Europa, entre otros lugares. Apunta a la responsabilidad de la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio) y del Ministerio Público Federal de Brasil.

La CTNBio, organismo de regulación de transgénicos en Brasil, aprobó —en noviembre de 2021— el uso comercial y la liberación en el medio ambiente del eucalipto transgénico, desarrollado por la empresa FuturaGene, propiedad de la multinacional Suzano Papel y Celulosa.

El eucalipto, nuevo árbol transgénico

El eucalipto transgénico es impulsado por los intereses de las grandes empresas de papel y celulosa para aumentar la productividad de sus eucaliptos y, por lo tanto, sus ganancias“, afirman la Red Contra el Desierto Verde, la Campaña Permanente contra los Agrotóxicos, Amigos de la Tierra Brasil y la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), entre otras entidades. Solicitan “la inmediata revocación” de la autorización de uso del eucalipto transgénico de Suzano, así como la intervención del Ministerio Público Federal para anular la decisión de la CTNBio.

Entre los argumentos de rechazo precisados en la carta pública detallan que la aprobación se realizó en un tiempo récord (cinco meses), ignorando la consulta libre, previa e informada de las comunidades que ya padecen el impacto de los monocultivos de árboles (en los estados de Maranhão, Bahía y San Pablo).

Las denuncias realizadas

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Denuncian que la resolución de autorización del transgénico se hizo flexibilizando las medidas de seguridad ambientales. Afirman que la CTNBio eximió a la empresa Suzano de tener un plan de monitoreo ambiental y consideró únicamente los intereses comerciales de la compañía.

Denunciamos la ausencia de estudios sobre el comportamiento y las consecuencias a largo plazo en el ambiente y para la a vida de este árbol transgénico, así como de otros árboles que puedan ser contaminados. No se respeta el principio de precaución subrayado en las conferencias internacionales sobre biodiversidad, en las que participa Brasil. La CTNBio se basó únicamente en los estudios presentados por la propia empresa“, cuestionan en la carta pública.

La autorización, de noviembre de 2021, es el segundo proceso para la plantación de eucaliptos transgénicos en beneficio de la empresa Suzano. En 2015 se aprobó el árbol modificado genéticamente llamado “H421”. La publicidad corporativa prometía que aumentaría “la competitividad y los beneficios ambientales y socioeconómicos a través de una mayor productividad, al utilizar menos tierras y, por lo tanto, menos insumos químicos en general, con una menor liberación de carbono, además de permitir la disponibilidad de tierras para la producción o la conservación de alimentos”.

Sin embargo, desde 2015, cuando Suzano tenía 524.000 hectáreas de monocultivo de eucalipto en Brasil para abastecer sus fábricas de celulosa, su superficie de monocultivo casi se triplicó (1.346.000 hectáreas en el 2020), lo que convierte a Suzano en la mayor empresa del sector en Brasil y una de las más grandes del mundo.

Las consecuencias de los árboles transgénicos

Con los eucaliptos transgénicos la tendencia es el aumento de la concentración de tierras por parte de la empresa, como  denunciaron en 2015 cientos de organizaciones nacionales e internacionales“, recuerdan en la carta pública.

Este segundo eucalipto transgénico, resistente al glifosato, impedirá que cualquier otra especie sobreviva,  creando un desierto verde aún más grande que los monocultivos actuales, con impactos ambientales y de salud mucho más perjudiciales. Las especies transgénicas amenazan los biomas y su biodiversidad a través de la contaminación por polen y semillas y agudizan los impactos que ya existen, como el empobrecimiento del suelo y la contaminación de la napa freática, lo que afecta directamente la vida de quienes viven en los territorios implicados“, afirman las organizaciones internacionales Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM), Alianza Biodiversidad, Grupo ETC, Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) y la Red Latinoamericana contra los Monocultivos de Árboles (Recoma), entre otras.

Ecoportal.net

Agencia Tierra Viva

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