Los cereales ¿son realmente saludables para los niños?

Los padres en la actualidad estamos muy ocupados y buscamos soluciones rápidas para la alimentación de nuestros hijos. Los cereales para el desayuno son baratos y fáciles de servir, pero ¿todas sus variedades son realmente nutritivas y saludables?

Dar a nuestros hijos un desayuno sencillo no es ninguna vergüenza, pero ¿es un buen desayuno? Como sociedad, se nos hace creer que los cereales de desayuno son saludables, pero puede que estemos equivocados.

Los cereales existen desde el siglo XIX, pero no se introdujeron realmente en nuestra despensa hasta la década de 1950. Después de la Segunda Guerra Mundial, con los baby boomers, los cereales se convirtieron en un éxito de ventas, sobre todo con los anuncios de televisión.

Los productos ecológicos empezaron a ocupar un lugar en el menú del desayuno a principios de la década de 2000. Pero para entonces, la industria de los cereales estaba sobresaturada y no se prestó mucha atención sobre sus ingredientes hasta que las grandes marcas empezaron a comercializar “cereales integrales”. Pero entonces, los ingredientes de los primeros cereales lanzados al mercado y que aún permanecen en góndolas, ¿cuáles son? Lamentamos comunicarles que se trata de cereales refinados, con mezclas de harinas, eso sí… divertidos, coloridos y muy dulces.

Hay muchos cereales que conoces y que forman parte del desayuno te tus hijos, pero muchas marcas famosas los elaboran con cereales procesados, vitaminas y minerales agregados, colorantes y saborizantes, y más y más azúcar.

A menos que en la caja de cereales diga “orgánico”, es casi seguro que el cereal contiene organismos modificados genéticamente (OMG). Incluso si tiene certificación ecológica, no es sinónimo de sano, ya que una semilla puede ser OMG pero cultivada sin pesticidas.

¿ Cómo se fabrican los cereales ?

La mayoría de los cereales obtienen a partir de un grano como el trigo, maíz, arroz o avena que se muelen hasta obtener un polvo fino, como la harina y se cuece. En esta fase entran en juego los aditivos, que se unen al grano. A continuación, la pasta obtenida pasa por un proceso de extrusión, que le da forma. Después se hornea y se le echa azúcar por encima para satisfacer nuestras papilas gustativas.

Es innegable que los cereales son muy sabrosos. Pero, ¿estás informado de cuántos cereales debes darle a tus hijos al día? Una ración de cereales suele ser sólo 3/4 de taza. La mayoría de la gente gasta dos o tres veces esa cantidad sin darse cuenta aumentando considerablemente la dosis de calorías, azúcar y aditivos.

Pero el problema no siempre será un tazón de cereales. Se trata de hacer que los alimentos nutritivos formen parte habitual de la dieta de tus hijos, y tuya por supuesto, porque es a través del ejemplo que logramos buenos hábitos en los niños. Pensemos en el mensaje que enviamos cuando salimos corriendo por la puerta a trabajar y les das un gran tazón de cereales para empezar la mañana. En lo personal, siento en esos momentos de apuro que es lo mismo que el alimento balanceado que le doy al gato.

Con este tipo de desayuno, su insulina y azúcar suben y luego bajan durante unas horas, lo que les hace estar hambrientos y listos para el siguiente tentempié que no siempre es algo saludable. La preocupación a largo plazo es que cuando nuestros hijos entren en la universidad o en la edad adulta, consideren estos procesados como una comida diaria, no tengan paciencia en el desayuno y no se centren en hábitos alimentarios saludables.

Dar cereales a tus hijos puede ser una buena idea de vez en cuando, pero no como “comida rápida” Intenta complementar con frutas frescas, frutos secos, leches vegetales o las de tu preferencia para hacer un desayuno completo y equilibrado.

¿Podemos ofrecer a nuestros hijos una alternativa fácil y sencilla?

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La respuesta es sí. Hay muchas opciones buenas, y no todos los cereales son malos. Lo importante es ser consumidores conscientes, leer la etiqueta del lateral de la caja para saber qué contiene. Además, tengamos en cuenta que los fabricantes de alimentos son lo suficientemente listos como para intentar utilizar una jerga peligrosa diciendo que el grano es “integral” cuando el porcentaje de grano es muy pequeño, para hacernos creer que se trata de productos sanos de verdad. Una buena regla general es leer los tres primeros ingredientes, ya que son los más comunes en el producto.

Otra forma rápida y fácil de comer cereales es brindarles avena en cualquier momento del día. Prepararla el domingo por la noche es muy fácil y sale genial. Para que nuestros niños también tomen consciencia de la alimentación, podemos pedirles que elijan los ingredientes complementarios y que participen de su elaboración si su edad lo permite.

Aquí tenemos algunas recetas sencillas y fáciles de avena para todo el día

Estilo Vegano
Plátano y/o fresas con mantequilla de cacahuete.

Si a nuestros hijos le siguen gustando los cereales, busquemos tentempiés saludables para saciar su apetito o combinarlos con un batido fresco.

En cuanto a los cereales para el desayuno, claramente no son el peor desayuno que podemos darles a nuestros hijos. Pero no es la única solución para un desayuno rápido. Recordemos, la próxima vez que pasemos por el pasillo de los cereales, prestemos atención a los ingredientes, sobre todo al azúcar y aditivos y a la cantidad que echamos en el bol, porque el desayuno es algo más que una comida. Es uno de los primeros pilares de un futuro saludable.

Ecoportal.net

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