En Estados Unidos, la industria nuclear tiene la iniciativa de relanzar sus 98 GW de capacidad instalada debido a que busca poder modificar los altos costos de capital en inversiones modulares, pero también añadiendo la transición hacia reactores pequeños para democratizar el acceso a energía limpia, reduciendo los riesgos financieros y los tiempos de ejecución a través de la fabricación en serie.
Estados Unidos busca que la energía nuclear sea rentable
En la gestión de activos energéticos se busca realizar la transición de los grandes reactores de 1500 MW hacia los SMR de 300 MW, lo que sería un gran cambio porque, al agregar componentes ensamblados en fábrica, las empresas reducen la incertidumbre financiera y los largos períodos de construcción que antes estancaban la expansión nuclear.
Lo cierto es que la flexibilidad remarca que los microrreactores de 20 MW actúen como activos estratégicos independientes, que tengan la capacidad de energizar microrredes sin las costosas infraestructuras de la red tradicional, demostrando que existe el objetivo de consolidar que sea tan rentable para los inversores como beneficiosa para la preservación del medio ambiente.
En cuanto a la eficiencia de capital, también se considera como punto clave a los mercados verdes con la intención de ganar visibilidad en los mercados competitivos; así lo demuestra el programa LWRS, debido a que moderniza las plantas actuales para reducir los gastos de mantenimiento y operación, pero la estrategia busca ampliar los ingresos mediante aplicaciones no eléctricas de alto valor, como la desalinización de agua y la producción de hidrógeno verde.
Optimización de recursos que dan lugar a la sostenibilidad de los SMR
Las centrales nucleares se transforman en nodos de bioeconomía que mejoran el rendimiento de cada átomo invertido en el proceso productivo; así, el combustible tolerante a accidentes para 2025 da lugar a la optimización de recursos y la reducción de externalidades negativas que permiten ciclos de operación más largos, generando una reducción en la emisión de residuos y mejora en la gestión de desechos.
Los SMR permiten que sectores como la IA y los centros de datos logren desvincularse de la red tradicional, eliminando los conflictos del transporte energético porque el autoconsumo basado en estos reactores reduce la presión sobre la infraestructura pública junto a menos costos de transmisión en zonas remotas porque, al evitar grandes obras de interconexión, los SMR fomentan una economía más estable.
Algo a tener en cuenta es que los nuevos diseños de SMR mejoran el uso de recursos que añaden refrigerantes como gas, metales líquidos o sales fundidas; esto permite flexibilidad geográfica, disminuyendo el impacto hídrico y permitiendo la operatividad en regiones con estrés ambiental. El uso de combustible HALEU en los SMR oficia como un catalizador con una densidad energética superior en comparación con otros reactores.
Inversión del DOE y tipos de reactores que existen en la actualidad
El Departamento de Energía (DOE) invirtió US$900 000 000 para la financiación federal para catalizar el mercado de los SMR, reduciendo las barreras de entrada para el capital privado, para fomentar diseños de agua ligera y sodio para una red que funcione mejor, sino que acelera la validación comercial de tecnologías disruptivas.
A través del Programa Piloto de Reactores de Energía, el DOE facilita pruebas de diseños como los HTGR de gas y los MSR de sal fundida fuera de los laboratorios tradicionales. Además, los reactores refrigerados por sodio líquido trabajan con baja presión, lo que mejora la transferencia de calor y permite una mayor tasa de «quemado» del combustible, pero al usar HALEU y las partículas TRISO, sostienen que los diseños de reactores más pequeños y potentes generan 20 MW y se piensan como la solución para la independencia energética de bases militares.
