¿Cómo es posible que un solo país construya en un año lo que a una potencia europea le tomó un siglo entero?
Suena exagerado pero China lo ha hecho posible.
El gigante asiático acaba de sumar a su red eléctrica una capacidad tan enorme que equivale prácticamente a agregar una nueva Alemania energética en menos de 1 año.
Y lo más llamativo es que buena parte de ese crecimiento vino de energías renovables.
La gran pregunta es inevitable: ¿cómo logró China expandir su sistema eléctrico a una velocidad que el resto del mundo todavía parece incapaz de seguir?
Cómo China llegó a liderar la expansión eléctrica mundial
Hasta fines del siglo pasado, China era un país que tenía el desafío de reducir los apagones y llevar energía a sus provincias más lejanas.
En ese momento, su principal fuente de energía era el carbón: se quemaban combustibles fósiles en gran cantidad para impulsar a una industria que apenas comenzaba a desarrollarse.
Garantizar electricidad constante para millones de personas ya era un desafío enorme, pero comenzó a invertir como pocos países lo habían hecho antes.
Construyó redes eléctricas gigantescas, aceleró proyectos de energía solar y eólica, desarrolló infraestructura industrial y convirtió la producción energética en una prioridad nacional.
Y poco a poco empezó a ocurrir algo que hoy ya es imposible ignorar.
China dejó de crecer al ritmo del resto.
Comenzó a expandirse a una escala completamente distinta.
Lo que antes parecía una economía intentando alcanzar a las grandes potencias terminó convirtiéndose en el mayor crecimiento eléctrico del planeta.
Y lo ocurrido durante el último año terminó sorprendiendo incluso a muchos especialistas internacionales.
El año en que China agregó una “Alemania eléctrica” completa
Según datos analizados por Ember y Our World in Data, China añadió cerca de 500 teravatios-hora adicionales de generación eléctrica en apenas un año.
Y la cifra es tan grande que cuesta imaginarla.
Para entender mejor la dimensión, ese aumento equivale aproximadamente a toda la electricidad que Alemania produce en un año completo.
Es decir, China expandió su red energética en solo 365 días como si hubiera incorporado de golpe otra potencia industrial europea entera funcionando dentro de su sistema eléctrico.
Y ahí aparece otro dato que está llamando muchísimo la atención.
Gran parte de ese crecimiento no vino del carbón.
Por primera vez en muchos años, el uso del carbón comenzó a desacelerarse ligeramente mientras las energías renovables crecían a una velocidad gigantesca.
Solo la energía solar añadió alrededor de 340 TWh extra respecto al año anterior.
Y ahí es donde la escala empieza a volverse todavía más difícil de comparar.
