Todo sobre los cacahuates y receta de manteca de maní

Los cacahuetes, originarios de los Andes, no son frutos secos desde el punto de vista botánico. Se recomienda un consumo moderado.

¿Por qué los cacahuetes no son frutos secos? Desde un punto de vista botánico, los cacahuetes (Arachis hypogaea) no son un fruto seco, sino más bien una legumbre (Fabaceae oder Leguminosae). Son un alimento muy calórico, sobre todo debido a las proteínas y a las grasas que contienen. Como pertenecen a las legumbres, los cacahuetes se pueden comer crudos también.

El origen de su nombre

Maní es una palabra de origen taíno y es el nombre que predomina en algunos países de habla hispana para la denominación tanto de la planta como de su fruto y su semilla. La denominación maní también puede provenir del idioma guaraní en el que se denomina manduví. El término cacahuate es un nahuatlismo proveniente de cacáhuatl (“cacao”). En náhuatl se denomina tlālcacahuatl, que significa “cacao de la tierra”; compuesto por tlalli –tierra, suelo– y cacahuatl –granos de cacao– porque la vaina de sus semillas está bajo tierra. De hecho en Valencia, el primer lugar donde se lo cultivó en Europa, se sigue denominando cacao (cacau en valenciano).

Inchik es el nombre en lengua runasimi y chuqupa en aymara.
También recibe los nombres de alfónsigo de tierra, avellana americana, avellana de Valencia o pistacho de tierra.9

En inglés, se conocen como «peanut», «goober», «groundnut», «ground-nut» y «monkey nut».

Usos culinarios

Por lo general, los cacahuetes con cáscara están tostados.

La cáscara de los cacahuetes es fácil de romper con la mano. También es habitual encontrarlos sin cáscara y sin la fina piel violeta-marronácea. Al menos en Europa, es muy raro conseguir cacahuetes crudos. En el mejor de los casos únicamente se han deshidratado, por ejemplo, al sol, sin recurrir a fuentes de calor artificiales. Esto también se aplica a los cacahuetes silvestres o a los cacahuetes ecológicos procedentes de cultivos controlados.

Los cacahuetes crudos tienen un sabor similar a los guisantes o a las alubias, pero el inconveniente de que los fitatos que contienen se unen a los minerales. Los cacahuetes secos tienen un sabor más intenso y dejan de ser susceptibles a que aparezca moho debido a las aflatoxinas, que además son cancerígenas. Los cacahuetes deshidratados se pueden comer crudos pero, debido a su composición poco saludable, es recomendable tener precaución con ellos.

Se trata de un alimento muy popular en platos asiáticos como el wok, así como salsas y currys. La industria alimentaria utiliza los cacahuetes para preparar dulces, si bien su principal aplicación es la elaboración de mantequilla de cacahuete y aceite de cacahuete.

Receta de Mantequilla de Maní

La mantequilla de maní es un alimento económico (si se realiza en casa). Esta mantequilla consumida con moderación, ayuda a reducir el colesterol del organismo, aparte una cucharada de mantequilla de maní proporciona una sensación de saciedad que ayuda a controlar el apetito.

Ingredientes

  • 500 gramos de Maní
  •  1 pizca de Sal

Preparación

En una sartén a fuego bajo, tostar el maní hasta que esté dorado. Debe soltar un poco de grasa.

Agregar el maní a la licuadora y procesar a velocidad máxima. No es necesario agregar grasa ya que el maní tiene su propia grasa, este proceso puede llevar unos minutos. Es necesario ayudarse con una espátula de vez en cuando.

Cuando esté lista la mantequilla de maní, agregar un poco de sal y mezclar muy bien, disfrutar con galletas de sal o preparando un delicioso sándwich con plátano. Algunos prefieren una opción dulce, así que se puede agregar algo de miel, teniendo en cuenta que cambiará un poco la textura, haciéndola más liviana.

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Sobre su valor nutricional

Los cacahuetes no son ningún superalimento, sino más bien bombas calóricas. Aun así: de primeras, el porcentaje de ácidos grasos saturados dentro del 50 % de grasas («solo» 6,3 gramos) no parece tan malo. Con 4,7, la cantidad de azúcar de los hidratos de carbono (16 gramos) es realmente buena.2 100 gramos bastan para cubrir la mitad de las necesidades diarias de proteínas, todo ello con una buena composición de los «ocho aminoácidos esenciales clásicos». Por desgracia, 100 gramos de cacahuetes también aportan el 70 % de las necesidades diarias de ácidos grasos, pero en una composición muy deficiente. Por ejemplo, podemos comparar la mantequilla de cacahuete (6,2 kcal/g) con el beicon ahumado, ya que tienen la misma densidad energética. Ni el chocolate ni las mantequillas «semis» (3,9) alcanzan tal densidad, únicamente los aceites, con 9 kcal/g.

Los cacahuetes tienen una relación de LA:ALA muy deficiente. Aportan 16 gramos de ácido linoleico, un ácido graso omega-6 (LA) que favorece los procesos inflamatorios, y apenas 0,1 gramos de ácido alfa-linolénico, un ácido graso omega-3 (ALA). Es decir, nos encontraríamos ante una proporción de 160:1, en lugar de la máxima recomendada por las autoridades de 5:1.

Cualquier alimento tiene su lado bueno si sabes dónde buscarlo. Por ejemplo, en el caso de los cacahuetes, este es el fósforo, que es el mineral del que podemos encontrar más cantidad: 388 miligramos por cada 100 gramos. Sin embargo, si lo comparamos con las semillas de cáñamo sin pelar (1677), el salvado de trigo (1013), las semillas de chía (860), los boletus edulis secos (642), la linaza (642) o la avena (523), por nombrar algunos, observamos que se trata de una cantidad más bien baja.

En cuanto al manganeso, es el segundo mineral más presente en los cacahuetes: 188 miligramos por cada 100 gramos. Si lo comparamos con las semillas de cáñamo sin pelar (700), el salvado de trigo (611), los granos de cacao (500), el apio (440), la linaza (392) o las semillas de chía (335), también nos encontramos con que se trata de una cantidad mínima.

Si hay algo positivo que mencionar, este es el relativamente elevado porcentaje de L-arginina, sustancia que regula las distintas hormonas. Las semillas de calabaza aportan unos 5300 miligramos de arginina por cada 100 gramos, 3460 miligramos en el caso de los cacahuetes, 2750 en el de las almendras, 2400 en el de los piñones y 2240 en el de las lentejas, entre otros.

Ecoportal.net

Fuente

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