Uno de los mayores dolores de cabeza para muchos conductores de autos eléctricos no es la batería del vehículo, sino encontrar dónde recargarla.
Hay quienes llegan a un centro comercial o a un estacionamiento y descubren que los pocos cargadores disponibles ya están ocupados. Otros simplemente no tienen un punto de carga cerca de donde dejan el coche todos los días.
Por eso, a pesar del crecimiento de la movilidad eléctrica, muchos conductores siguen viendo los vehículos de gasolina como una opción más práctica.
Instalar cargadores por todas partes tampoco es sencillo. Requiere obras, espacio y una infraestructura eléctrica capaz de soportar la demanda.
Volkswagen decidió darle una vuelta al problema.
Y en lugar de preguntarse cómo poner más enchufes, se hizo otra pregunta: ¿por qué no llevar el cargador hasta el automóvil?
La falta de puntos de carga sigue siendo uno de los problemas de los autos eléctricos
La mayoría de las veces, cargar un vehículo eléctrico no representa ningún inconveniente cuando se hace en casa.
Pero la situación cambia en lugares públicos.
Muchos estacionamientos tienen pocos puntos disponibles y ampliarlos puede ser complicado, especialmente en edificios antiguos o en zonas donde la red eléctrica ya trabaja al límite.
Eso obliga a algunos conductores a organizar sus desplazamientos pensando en la batería y en la disponibilidad de cargadores.
Es una de las razones por las que algunas personas todavía dudan antes de cambiar un coche de gasolina por uno eléctrico.
Y fue precisamente ahí donde Volkswagen decidió probar una idea distinta.
Volkswagen desarrolló un robot que funciona como una especie de batería portátil con ruedas
La propuesta de la compañía alemana rompe con la lógica habitual.
En vez de mover el automóvil hacia un punto de carga, el sistema hace justo lo contrario.
Volkswagen presentó un robot autónomo de seis ruedas equipado con una batería de 55 kWh. Una vez que recibe la orden, se desplaza por el estacionamiento y conecta el cable al vehículo mediante un brazo automático.
La imagen recuerda a una enorme batería portátil moviéndose entre los coches.
Según la empresa, cualquier plaza de aparcamiento podría convertirse temporalmente en un punto de carga sin necesidad de instalar postes por todas partes.
La idea está pensada para centros comerciales, aparcamientos, recintos deportivos y otros lugares donde ampliar la infraestructura eléctrica resulta complicado.
Sobre el papel parece una solución interesante.
Pero todavía queda una pregunta importante por responder.
El concepto resulta atractivo, aunque todavía debe demostrar si puede funcionar en la vida real
Volkswagen cree que este sistema podría complementar a las estaciones de carga tradicionales.
Sin embargo, aún quedan varias incógnitas.
La compañía tendrá que demostrar cuánto cuesta operar estos robots, cuántos vehículos pueden atender durante una jornada y si realmente son capaces de trabajar de forma continua sin generar cuellos de botella.
También está por ver cómo responderían en estacionamientos con mucho movimiento o durante eventos donde cientos de coches necesiten recargarse al mismo tiempo.
Precisamente ahí estará la prueba definitiva.
Porque la idea de un cargador que vaya hasta el automóvil resulta fácil de imaginar.
La gran pregunta es si será igual de sencilla de aplicar fuera de los laboratorios y los prototipos.
